56_MDJ 2025 MADRID Construido
56_MDJ 2025 MADRID Construido

MDJ

Entre curva y corte se construye un espacio de trabajo que no se limita a ordenar funciones, sino que ensaya una manera de habitar lo cotidiano. El proyecto de las nuevas oficinas centrales del Museo del Jamón de Usera se despliega en dos niveles longitudinales que comparten una misma huella y una misma lógica con distintas aproximaciones. Cada planta introduce un gesto preciso, casi primario, que organiza el espacio y le da sentido.

En la planta baja, una curva recoge. Un trazo continuo que abraza el corazón de la oficina, reúne miradas y concentra actividad. No impone límites, los sugiere. La curva articula un ámbito central que funciona como lugar de encuentro, un interior que quiere ser plaza, mientras a su alrededor se disponen espacios interiores de ese exterior, espacios menores en recorridos fluidos y relaciones transversales. Entre medias, el alzado de la plaza, una fachada con perforaciones puntuales regulan accesos y visuales, construyendo una arquitectura más basada en relaciones que en límites.

En la planta superior, el gesto se tensa. Un corte diagonal atraviesa el espacio y lo ordena desde la diferencia. Aquí, el trazo separa, delimita y define un interior dentro de él y un exterior fuera. Dentro, los espacios de concentración y trabajo individual. Fuera, un espacio sin programa capaz de absorber cambios, superponer usos y adaptarse a distintas intensidades de trabajo. El corte no fragmenta, sino que introduce una tensión productiva entre continuidad y barrera, entre proximidad y distancia.

Curva y corte se materializan a través de muros de pavés: densos y translúcidos a la vez. Pedirle a la materia que confirme una idea previa, la geometría. Elementos que filtran la luz, insinúan presencias y permiten que el espacio se perciba como un todo continuo en su separación, y otros materiales reconocibles. Granito, alicatado negro, metales y una paleta contenida de rojos y azules no aparecen como signos, sino como condiciones. La identidad del lugar se construye desde la materia. Materiales que no se representan: operan. La materia deja de ser acabado para convertirse en estructura ambiental, en memoria activa que sostiene el espacio y lo vincula a una historia sin necesidad de nombrarla.

Entre la curva que acoge y el corte que ordena, el espacio encuentra su equilibrio. Un lugar de trabajo que no solo responde a una organización eficiente, sino que propone una experiencia compartida, atenta a la luz, al movimiento y a la materia como portadora de identidad.